domingo, agosto 26, 2012

Hoy cumple años el Cronopio que me enseñó a llorar...





El día de hoy Julio Cortázar cumpliría 98 años. Lamentablemente no está vivo y lo único que nos queda es recordar el trabajo de este extraordinario autor. Y aquí está mi humilde reflexión sobre uno de los autores que más me han impactado.

Primero que nada, debo decir que no soy un lector extenso de Cortázar. He leído en total 4 libros de él (Rayuela, Bestiario, La Otra Orilla e Historias de Cronopios y Famas), pero debo decir que cada experiencia ha sido maravillosa. De hecho creo que por eso no he avanzado más rápido con su obra: me es imposible asimilar todo lo que Cortázar escribe, y eso me deja un tanto agotado. Por eso leo uno de sus libros, dejo que sus palabras vayan permeando en este cerebro en renta y después de un tiempo tomo otro libro.

De Cortázar aprendí que los libros no se leen siempre del principio al final. Con él entendí los pasos para llorar, para subir las escaleras y entendí que no es necesario hablar solamente con palabras conocidas o aceptadas. También aprendí que no es necesario entender todo un libro para amarlo: amo Rayuela porque estoy convencido de que al no haberlo entendido del todo tendré que regresar una y otra vez a él. Y le agradezco eso.

Recuerdo perfectamente que lo primero que leí de Cortázar en mi vida fue el cuento "Casa Tomada", que viene en Bestiario (el primer libro que leí de él). A la fecha es un cuento que me intriga, me deja pensando exactamente cómo pasaron las cosas y creo que entre más lo leo más conjeturas hago. Ese cuento (que se extiende por unas cuantas páginas) hizo que me enganchara al trabajo de Julio, y justo después de ese leí "Carta a una Señorita en París". Wow, eso fue el toque final. Después de esos dos cuentos mi relación con el trabajo de Julio Cortázar estaba definida: sería para toda la vida.

Así que hoy que estamos celebrando casi un siglo del nacimiento de este gran Cronopio, solo me queda agradecer el haberme topado con su obra. Es una de las cosas que de verdad agradezco en mi vida.

Como dicen en Argentina, Sos grande Julio. Sos grande.

miércoles, agosto 15, 2012

Prueba

Acabo de bajar el app de android para blogger. La verdad no se que tal se vea en el blog, asi que estoy probando.

Una flor en el desierto...

Debo confesar algo: viajar en transporte público en México es una de las experiencias más desagradables de que hay. De verdad. El servicio es malo, los choferes manejan extremadamente mal (habrá excepciones, pero no recuerdo haberme subido en un transporte manejado por una de esas excepciones) y no es raro que durante el viaje se lleve uno un susto porque puede sufrir un accidente. Suena exagerado pero es cierto.

El problema es que uno necesita usar ese transporte. Y como ya hay experiencia pues uno ya está preparado para lo que viene. Y hoy al moverme del lugar donde estoy tomando un curso a mi sitio de trabajo no fue la excepción: el chofer iba muy rápido y en al menos una ocasión pensé que íbamos a chocar. 

Y fue cuando en ese viaje cuando pasó algo poco usual.

Una persona le hizo la parada al autobus, y este se detuvo algo brusco. Curiosamente la persona que le había hecho la señal no se subió, solamente había hecho la seña para que una chica invidente pudiera abordar. La persona la ayudó a subir y confirmó que el autobus era el adecuado. El chofer respondió amablemente que era la ruta indicada y esperó pacientemente a que la chica subiera. De hecho no avanzó hasta que ella se encontraba sentada. algo que solamente sucedió cuando ella subió. 

Por eso titulé esta entrada "una flor en el desierto". El chofer manejó mal desde que me subí (seguramente desde antes) y siguió manejando todo el resto del camino, pero cuando esta chica subió él tuvo la amabilidad de esperar a que se sentara para arrancar. Dentro de todo lo malo que fue el viaje y el servicio del chofer, hubo un buen momento. 

Y la verdad lo agradezco. No tuvo que ver directamente conmigo, pero cuando menos me deja ver que aùn quedan pequeñas rendijas de amabilidad en la gente.

Eso, la verdad, ya es ganancia en este desierto llamado ciudad.
 

domingo, agosto 12, 2012

Caí en la cuenta

Esto es algo verdaderamente triste, pero tengo que confesarlo: me acabo de dar cuenta de que la vida actual ha afectado severamente a mi [cerebro].

¿Por qué? fácil: estoy perdiendo la capacidad de concentrarme por largos periodos de tiempo. Es algo que he venido notando últimamente y que hoy he aceptado de manera definitiva: no me puedo concentrar en una sola actividad por espacios prolongados de tiempo.

Leer, por ejemplo. Me encanta leer y creo que desde hace unos años he mejorado como lector. El problema es que tras unos 20 minutos de estar leyendo comienzo a revisar el teléfono (que incluye la opción de decirme si tengo menciones en twitter), empiezo a pensar en otras cosas y así. Y creo que es algo grave.

Por eso la decisión de hoy es fácil: necesito empezar a separar actividades. Iré dándome un poco más de estructura en mis labores diarias. Ejemplo: si voy a leer, trataré de leer por al menos media hora sin tocar el teléfono, el ipod o la computadora. Si estoy escribiendo entonces no haré otra cosa. Y si estoy en alguna actividad del trabajo, trataré de que sea igual.

Eso me pasa por llevar algunos años usando el twitter. Y otras redes sociales. Y un montón de cosas.

En fin, es algo que quería compartir con aquellos que aún pasen a leer lo que aquí está escrito.

Seguiré reportando qué sucede con mi deficit de atención autoprovocado.
 

miércoles, febrero 29, 2012

Odio hablar de usted...

Y no me refiero al hecho de hablar de un persona en particular. Estoy hablando de esa manera tan extraña de referirse a las personas sin decir sus nombres.

No sé si les ha pasado, pero hay personas que no te hablan por tu nombre sino por un título. Entonces, en lugar de decir "Miguel, queria saber sí..." dicen "Profesor, queria saber si..." ó "Disculpe, quería saber si..." o cosas así. A mi en lo personal me molesta. En especial porque evita que después yo me aprenda los nombres de las personas.

Cuando alguien se refiere a mi por un título o un usted, automáticamente se me complica hablarles por su nombre. No sé, es algo que simplemente me sucede. No les hablo de usted, pero uso expresiones que no incluyen el nombre. Digamos que si alguien no usa mi nombre para referirse a mi entonces me siento obligado a hacer lo mismo. Entonces en lugar de decir "Hola XXXXX, ¿cómo estás?" simplemente digo "Hola, ¿cómo estás?". 

Y eso es un problema para mi porque me cuesta trabajo aprenderme los nombres de las personas si no los repito de forma constante después de conocerlas.

Ejemplo: hay una compañera de trabajo que me presentaron y me dijo su nombre en ese momento, pero nunca lo tuve que usar otra vez porque ella siempre me habla de usted. Evidentemente olvidé el nombre. Y fue terrible después porque me daba pena preguntarle su nombre si ya teniamos semanas de conocernos. Así que dije "llegará el momento en que pueda averiguar su nombre sin tener que preguntarle" 

El tiempo pasó y no surgía la ocasión. Hasta que sucedió que hoy me enteré por el peor de los medios posibles. Al menos para mi fue un mal medio.

Platicando sobre una trivialidad al final de la jornada laboral surgió la ocasión. Y ni siquiera tuve que preguntar nada. Hablando de la atención que dan las personas que atienden las tiendas ella me contó que, por haber estudiado mercadotecnia, le molesta mucho cuando la atención al público es mala. Y luego dijo algo más o menos así:

"Es algo que siempre discuto, no se puede dar un mal servicio al cliente... y a veces me provoca problemas. Es más, una vez mi novio me dijo: 'XXXXXXX, no te quejes en voz alta', y yo le contesté que lo hacia porque mi carrera iba muy enfocada en hacer ese tipo de cosas bien y ..."

La buena noticia: ya me aprendí el nombre. Como pueden ver recuerdo bastante claro la situación y la conversación, así que será difícil que se me olvide. La mala noticia: parte de la oración me dió información que no me gustó recibir. Ustedes se imaginarán.

Eso sí, debo decir que todo esto me alegró un poco. Este [Cerebro] ha estado en tan malas condiciones después de la revolución que honestamente no pensé que fuera a surgir una respuesta de cualquier tipo ante una conversación como esa. 

Quiere decir que aún hay vida en el [cerebro], y en otros lugares un poco menos racionales.