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miércoles, agosto 15, 2012

Una flor en el desierto...

Debo confesar algo: viajar en transporte público en México es una de las experiencias más desagradables de que hay. De verdad. El servicio es malo, los choferes manejan extremadamente mal (habrá excepciones, pero no recuerdo haberme subido en un transporte manejado por una de esas excepciones) y no es raro que durante el viaje se lleve uno un susto porque puede sufrir un accidente. Suena exagerado pero es cierto.

El problema es que uno necesita usar ese transporte. Y como ya hay experiencia pues uno ya está preparado para lo que viene. Y hoy al moverme del lugar donde estoy tomando un curso a mi sitio de trabajo no fue la excepción: el chofer iba muy rápido y en al menos una ocasión pensé que íbamos a chocar. 

Y fue cuando en ese viaje cuando pasó algo poco usual.

Una persona le hizo la parada al autobus, y este se detuvo algo brusco. Curiosamente la persona que le había hecho la señal no se subió, solamente había hecho la seña para que una chica invidente pudiera abordar. La persona la ayudó a subir y confirmó que el autobus era el adecuado. El chofer respondió amablemente que era la ruta indicada y esperó pacientemente a que la chica subiera. De hecho no avanzó hasta que ella se encontraba sentada. algo que solamente sucedió cuando ella subió. 

Por eso titulé esta entrada "una flor en el desierto". El chofer manejó mal desde que me subí (seguramente desde antes) y siguió manejando todo el resto del camino, pero cuando esta chica subió él tuvo la amabilidad de esperar a que se sentara para arrancar. Dentro de todo lo malo que fue el viaje y el servicio del chofer, hubo un buen momento. 

Y la verdad lo agradezco. No tuvo que ver directamente conmigo, pero cuando menos me deja ver que aùn quedan pequeñas rendijas de amabilidad en la gente.

Eso, la verdad, ya es ganancia en este desierto llamado ciudad.
 

miércoles, septiembre 15, 2010

Celebro sin celebrar


Ok, lo confieso: si nos vamos a las estadísticas soy el peor mexicano de todos. No escucho música de mariachis, no me preocupa en lo más mínimo como le vaya a la selección mexicana, no celebro las tradiciones nacionales y la única liga deportiva mexicana que sigo es la ONEFA (y ahora la CONADEIP, que en esencia es lo mismo), y... ¿ya les dije que no me gusta el soccer?. Bueno, creo que para este punto entienden.

El asunto es que no soy el "mexicano promedio", es más, estoy al extremo más lejano. Pero eso no quiere decir que no me sienta mexicano. 

Por el contrario, me siento orgulloso de serlo. Y me siento más orgulloso de no ser el "mexicano promedio", porque quiere decir que estoy haciendo uso de mi mexicanidad: México es un país lleno de matices, de contrastes y la palabra "diversidad" podría ser perfecta para definir nuestra geografía. Entonces, que yo sea un mexicano que prefiere el football sobre el soccer, que no festeja como loco el 15 de septiembre o que no canta a todo pulmón "El Rey" para demostrar mi nacionalidad quiere decir (bajo mi perspectiva) que me estoy dando el lujo de ser mexicano.

Solo que soy un Mexicano de los que rompen la curva de normalidad. Por eso celebro sin celebrar. Sin banderas, sin sombreros de charro y sin José Alfredo. Pero celebro.

Digo, se supone que todos esos puntos que hacen "extraños" en una gráfica sirven para validar el método, ¿no?